En aquellos días andaba un poco revuelta, tras visitar un lugar que atrapaba los pensamientos, silencioso, vacío, y de salud dudosa. Viajando por sus suelos, trepando en sus recuerdos, resolví ponerme de su lado.

Procurarle un  “bien estar”, ya que su objetivo bien valía la pena. Acoger personas para acompañarles en su crecimiento y evolución, me tenia enamorada, y lejos estaba de pensar, que me aguardaban, no demasiado gratas sorpresas.

Si bien es cierto, que los espacios enfermos, enmarañan el entendimiento, yo me sentía segura, y guiaba la visita, tranquila y decidida a paliar cualquier imprevisto.

Así surgió, que cargada de verbo, solté conocimiento, adquirido o canalizado, jamás lo sabré, mientras  “ella”, en la distancia, tomaba notas. A mí me era suficiente, además de mi reporte gráfico, y alguna medida que otra, todo lo allí sentido, respirado, vibrado.

Con esas sensaciones abandoné el lugar. Mis acompañantes, no daban crédito a mi silencio, que perduró durante horas, largas horas. Silencio de boca, porque en mi mente, miles de ideas, proyectos, y curas, revoloteaban caprichosas, para ir dando forma a la sanación completa.

A la mañana siguiente, repetía disciplina. Otra visita me esperaba, esta vez un hogar reclamaba atención, y en él una hermosa familia.

Me sorprendió que en medio de la frescura de los días invernales, la casa me acogía, cálida y tierna. Ya tenía claro, que cumplir los objetivos, no estaba alineado, los que yo pensaba.

Fue hermosa noticia, saber que “ella”, que también tomaba notas, tenía planes preciosos para su vida.  Fue así, como todo tomó forma, cuando mis herramientas, llegan solas a mis manos, y mis pensamientos descansan.

Y esto ocurre de pronto, cuando despierto cada mañana, que se agolpan las ideas, que se deslizan por mis dedos, plasmo en una hoja, dibujada en mi pantalla, cuanto mis ágiles manos desean trasladar.

Poco a poco, reuniendo en días varios, las señales destacadas, va tomando forma el informe para “ella”, la que tomaba notas.

Me entusiasma cuando me comparte que los cambios ya han empezado, cuando sus imágenes ilusionadas, entran agolpadas en mi móvil, y es entonces, cuando un escalofrío, esta vez apasionado, recorre mi estructura, la que otrora temblaba.

Hoy me encuentro entusiasmada, recogiendo amor y luz. Compartiendo a manos llenas, y creando un motivo, para lanzar a la esperanza.

Mi querida persona, que te sientes atraída por estas palabras, quiero que sepas, que íntegramente me ofrezco, cada vez que piso un suelo, y sin hacerlo, que desde mi silla de trabajo, despliego mi hermosa caja, y dejo que vuelen mis armas.

Armas si, porque con ellas zanjamos cualquier batalla, ganando espacio, derrochando paz, invirtiendo esfuerzos, y convirtiendo cualquier combate, en el lugar de reposo y armonía, que cada uno necesita y reclama.

Recibe mis deseos, de seguir disfrutando de la vida, de sentirte libre y dichosa. Dejo en tus manos el testigo, de aquellas horas compartidas, mientras tu tomabas notas.

que placer y que fluir, …

Publicado en:   Aarti. Guia Sana de Ibiza. 

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