Que rarito suena, aunque cada vez menos. Ya son muchos las personas que incluyen Feng Shui en su vida.

Intuitivamente, tendemos a rodearnos de colores, objetos, mobiliario, que nos gustan, y nos hacen sentir bien. Y en gran medida de eso trata este arte milenario. En ocasiones, por razones varias, nos bloqueamos, y esto que parece tan natural, se hace complicado, o bien no lo vemos porque está demasiado cerca.

Habréis oído hablar que desde fuera, con perspectiva, todo se ve mejor.

A mí me apasiona el feng shui, y desde hace casi dos décadas,

atiendo consultas, como diseñadora, sobre terreno o plano.

Es muy interesante resolver situaciones, de modo que con pequeños (o grandes) toques, un lugar en desarmonía recobre la salud, haciendo y logrando que las personas que lo ocupan, bien como hogar, bien como lugar de trabajo, disfruten.

En la actualidad, me aventuro, dando un pasito más, a la ambientación de lugares para el parto, sea en casa, clínica, etc.… ni que decir tiene, que cuando se trata de lugar público lo más práctico es llevar Feng Shui de bolsillo.

Unos pequeños detalles, personalizados, para relajarse y disfrutar.

 

 

Y recuerda:  la armonía eres tú.                 

Publicado en:   Cultivar Salud

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